El Duelo tras una Muerte por Suicidio: los Supervivientes

Os invito a leer el post que me publicaron en el Blog del Colegio Oficial de la Psicología de Madrid sobre un tema del que tan poco se habla, a pesar de la cantidad de personas afectadas por estas circunstancias.

Tras la buena acogida que tuvo, me animé a inscribirme en la Iª Edición del Premio Blog de Psicología del Colegio y tuve el honor de que mi post fuese valorado por el comité de expertos con la tercera posición.

Es necesario hablar de SUICIDIO, porque hablar de él con responsabilidad y respeto puede salvar vidas e impedir que las de muchos otros queden irremediablemente afectadas para siempre por estas pérdidas evitables.
Estoy muy satisfecha de que desde una institución que representa a mi profesión, hayan querido dar espacio a mi escrito sobre este tema.

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Los fármacos como «muleta»

En numerosas ocasiones explico a mis pacientes con esta frase del título la posibilidad de recurrir a medicación para tratar sus síntomas. Y es que, si pensamos en un daño físico como una fractura de pierna, está claro que una muleta no va a curarnos, pero apoyarnos en ella mientras recibimos otros tratamientos nos ayudará a poder seguir haciendo algunas de nuestras rutinas y a no forzar esa pierna dañada.

Pues con la Salud Mental ocurre lo mismo. Problemas como la ansiedad o la depresión pueden requerir de una ayuda farmacológica para aliviar los síntomas, pero no se resuelven si no se trabaja activamente en comprender qué subyace debajo de esos síntomas y se hacen cambios en nuestra manera de percibir situaciones, sentir y actuar.

Por tanto: NO OS AFERREIS A LA MULETA. Primero hay que valorar si la necesitáis o no, y después averiguar y comprender qué otras cosas son importantes para aliviar/sanar el dolor (y en eso consisten los procesos de psicoterapia).

Os dejo el enlace a un artículo que habla sobre ello:

https://www.innovaspain.com/la-sociedad-espanola-no-sabe…/

NO al «fast love»

Debo confesar que no soy nada fan de las celebraciones «inventadas» con fines consumistas, como es el San Valentín que ayer se celebraba en toda España y cuyo origen se remonta a los años 40 del siglo pasado como campaña para incrementar las ventas por parte de unas Galerías comerciales muy conocidas en aquella época y hoy día ya desaparecidas.

Así que quiero acercaros un escrito original de Virginia Gawel, que desde mi punto de vista ha encontrado una excelente forma de expresar la verdadera esencia de esto que llamamos AMOR.

EL AMOR DE COCCIÓN LENTA (y un poema de Lennon)

La publicidad, el cine, las novelas… nos confunden. A ver… ¿Has probado las sopas instantáneas? Un poco de agua, revolver, y… listo! Bien: nos han hecho creer que el Amor también es así, instantáneo. Dos que se atraen en los primeros diez minutos de la película, transitan cuatro días o dos meses con encendidas miradas que se cruzan… y ya está! Entonces se dicen las ineludibles palabras: “Te amo». No, no, no! Corte, señor Director! Ese guión está mal escrito!

El Amor no es una sopa instantánea: es una comida compleja, de cocción muy, muy lenta… Es más: nos han hecho creer que «cuando el Amor aparece» es como si estuvieras ante una mesa con mantel blanco y velas encendidas, y un Alguien anhelado te lo fuera a servir en bandeja de plata. Pero… ya lo sabías, verdad? No te lo dan así: la vida te trae sólo una cesta rústica con muchos ingredientes. Y tendrás que trabajar arduamente con ellos: llorar pelando cebollas, mascar amarguras, quemarte, equivocarte en la mezcla y tirarla una y cien veces. Hasta que quizás logres cocer el manjar. Y puede que tenga fecha de vencimiento. Pero puede ser, en cambio, que hayas logrado gestar con el otro un alimento no-perecedero: en la India hay una palabra que es prema = devoción del uno hacia el otro. Amor Consciente.

A medida que corta, pela, revuelve… cada cocinero se va transformando. Pues es más que cocina: es Alquimia! Y eso tiene un valor extraordinario, porque aunque lo cocido, al final, no fuera comido ya por nadie, -si el vínculo se malograra-, hay algo que justifica plenamente esa tarea: que el cocinero pueda salir del vínculo más maduro, más crecido… más sabio.

En ese caso, la experiencia que haya desarrollado implicará una pericia que le quedará disponible para sí mismo, pues se podrá perder o arruinar el objeto de amor, pero el Amor, jamás: es una habilidad que queda dentro de uno. Sí: saber amar requiere de entrenamiento. (Nunca nos lo dijeron!) Y cuando se dé una nueva ocasión es posible que ese cocinero, antes torpe, compruebe que se ha ido convirtiendo en un verdadero chef: sabe distinguir mejor los ingredientes nobles de los potencialmente tóxicos, sabe descartar una mala poción a tiempo, sabe, cuando el potaje es bueno, tenerle paciencia al fuego lento para que no se arrebate con demasiada intensidad…

De eso se trata, señor Director, señor guionista: que el Amor es una construcción, ladrillo a ladrillo. Todos lo sabemos en relación a la amistad: para que uno diga «Es mi mejor amigo», ¿cuántos años tienen que haber pasado? ¿Cuántas pruebas superadas juntos? Entonces: si decimos que una pareja es «más que una amistad», ¿cómo puede uno afirmar a los quince minutos de iniciada su propia película «Es el hombre (o la mujer) de mi vida» ? Esa falta de realismo produce inevitablemente DOLOR. Pero ese dolor puede hacer que comprendamos que el Amor no es como nos lo dijeron. Que necesitamos tirar a la basura nuestras insensatas creencias sobre lo que supuestamente es el Amor. Que ese raro manjar sólo puede elaborarse con tiempo y con trabajo interno: explorar un vínculo nuevo hasta conocerlo, y, sobre todo, conocerse a sí mismo a través de ese vínculo. Eso es el Amor Consciente.

Escuchemos nada menos que a John Lennon decirlo así:

Nos hicieron creer que el “gran amor” sólo sucede una vez, generalmente antes de los 30 años.

No nos contaron que el amor no es accionado, ni llega en un momento determinado.

Nos hicieron creer que cada uno de nosotros es la mitad de una naranja, y que la vida sólo tiene sentido cuando encontramos la otra mitad. No nos contaron que ya nacemos enteros, que nadie en nuestra vida merece cargar en las espaldas la responsabilidad de completar lo que nos falta. Las personas crecen a través de la gente.
Si estamos en buena compañía es más agradable.

Nos hicieron creer en una fórmula llamada «dos en uno»: dos personas pensando igual, actuando igual… ¡que era eso lo que funcionaba! No nos contaron que eso tiene un nombre: anulación. Que sólo siendo individuos con personalidad propia podremos tener una relación saludable.

Nos hicieron creer que el casamiento es obligatorio y que los deseos fuera de término, deben ser reprimidos.

Nos hicieron creer que los lindos y flacos son más amados.

Nos hicieron creer que sólo hay una fórmula para ser feliz, la misma para todos, y los que escapan de ella están condenados a la marginalidad. No nos contaron que estas fórmulas son equivocadas, frustran a las personas, son alienantes, y que podemos intentar otras alternativas.

Ah, tampoco nos dijeron que nadie nos iba a decir todo esto: cada uno lo va a tener que descubrir solito. Y entonces, cuando estés “enamorado de ti mismo» podrás ser feliz y te enamorarás de Alguien.

Vivimos en un mundo donde nos escondemos para hacer el amor aunque la violencia se practica a plena luz del día.

Cómo se siente la ansiedad

Cuando exploro síntomas con mis pacientes y entramos en el terreno de la clínica ansiosa, la forma de expresar lo que sienten o dónde (cuerpo) y cómo sienten la ansiedad, es de lo más variado.

Pero para no aburriros con una retaila interminable de sensaciones, respuestas y pensamientos que se relacionan con la ansiedad, he preferido optar por compartir con todas y todos vosotros un artículo de prensa publicado en Internet que recurre a una forma muy creativa y visual de trasmitir cómo cada persona vive la ansiedad. Espero que os resulte interesante.

PINCHA en la imagen para poder leer el artículo.

Los SUICIDIOS en España

En 2014 fallecieron en España por accidente de tráfico 1.131 personas.

¿Sabéis cuántas personas se suicidaron (con resultado de muerte) en el mismo periodo?

Os sorprenderá saber que en 2014 se quitaron la vida la friolera de 3.910 personas en nuestro país.

Por tanto, el suicidio, es la primera causa de muerte no natural en España, llegando a triplicar las cifras de muertos por accidentes de tráfico.

Sin embargo, poco se habla del tema en los medios de comunicación, salvo que vaya asociado a otro tipo de actos violentos como parricidios o violencia de género. Cada día se quitan la vida aproximadamente 10 personas, la mayoría entre los 40 y los 60 años, y es posible que estas cifras estén por debajo de la realidad, porque a veces se camuflan como accidentes o como simples “paradas cardiorrespiratorias”, en los certificados de defunción.

Y es que el suicidio es un tabú, algo de lo que no se habla, un estigma que se oculta, dejando aún más indefensos -si cabe- tanto a quienes tienen ideación suicida y no saben con quién compartir sus pensamientos y sus miedos, como a aquellos que sobreviven a la muerte de un ser querido por esta causa.

Os quiero dejar aquí un enlace a un reportaje de RTVE donde se aborda este delicado tema desde distintos ámbitos:

Aprendiendo a bailar bajo la lluvia

Es necesario dar visibilidad a esta realidad, y sobre todo, es necesario perder el miedo a hablar de ello. PEDID AYUDA A UN PROFESIONAL si vosotros o un ser querido se encuentra en estas circunstancias.

Hablar SALVA VIDAS.

De Forzar los Procesos a Respetar los Límites

Una reflexión sobre la importancia de aprender a respetarse y cuidar de uno…

🔆 María Clara Ruiz Psicóloga

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La imagen es la de estar en tierra viendo una montaña que hay para escalar. Empezar a subirla haciendo grandes esfuerzos. Poco a poco, ir ganando en flexibilidad, en habilidad, en estrategia, acercándose a la meta cada vez más. Llegar. Por fin llegar.

Empezar a tomar aliento para disfrutar del logro conseguido se ve truncado por la siguiente imagen. Otra gran montaña, más alta que la primera se alza ante los ojos incrédulos del/la valiente caminante, que no alcanza a completar todo su ciclo de inspiración y espiración cuando ya está recomenzando la marcha. Esta vez también llega a la meta pero, de nuevo, ni siquiera alcanza a tomar aire cuando viene la tercera gran montaña, por supuesto, un poco más alta que la anterior. Y así sucesivamente…

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Huyendo hacia adelante, hacia atrás, hacia afuera, hacia adentro…

Muy interesante post sobre la evitación y las estrategias que empleamos de modos conscientes o no para no exponernos a lo que nos duele, impidiendo con ello nuestro desarrollo personal y perpetuando el sufrimiento emocional.

🔆 María Clara Ruiz Psicóloga

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Huimos… permanentemente. Ante situaciones conflictivas, escapar resulta fácil o, como mínimo, menos difícil que enfrentarlas directamente. Nos defendemos del sufrimiento, de la soledad, de la crítica, del abandono. Huimos hacia todas partes y hacia todos los tiempos, con tal de no permanecer en el único lugar y momento donde hay que estar: en el aquí y ahora.  

Los mecanismos de defensa están ahí para protegernos. Y más vale ser conscientes de su presencia y gestionarlos, que pretender expulsarlos violentamente o intentar convencer —y convencernos— de que no existen, de que somos la fotografía más genuina de la transparencia. No funciona, porque el autoengaño no suele ser un buen antídoto para los miedos. 

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Sobreproteger: ¿qué peligro hay en ello?

Mientras la protección se entiende como un cuidado preventivo ante un eventual riesgo o problema, en el que defendemos a amparamos al protegido de algo o alguien que le puede ocasionar un daño, la sobreprotección es definida por el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española (DRAE) como una reiteración de protección, con dominio o superioridad.

Proteger a nuestros hijos es algo inherente al ser humano. Así, la raza humana -como muchas razas animales- posee el instinto de protección de manera innata. De hecho, las propias circunstancias biológicas que hacen que nuestro cuerpo y nuestro cerebro adquieran las capacidades de manera escalonada, provocan que nuestra supervivencia esté en peligro si no contamos con los cuidados de un adulto durante nuestra etapa de crecimiento.

Desde que el bebé nace, se le protege primero físicamente (frio, hambre, sueño…) y luego psicológicamente. Sin embargo, un adecuado proceso de crianza implica necesariamente permitir progresivamente que el niño/a vaya adquiriendo mayores dosis de autonomía y de libertad. Debe aprender a caerse y a entender que puede levantarse sin ayuda, ensuciarse sin sentir que hace algo malo, enfadarse sin temor a dejar de ser querido, expresar opiniones distintas a las de sus cuidadores, hacer sus propias elecciones, equivocarse, etc.   Seguir leyendo

Dime qué cuentas en Facebook y te diré cómo te encuentras

Nos gusta compartir, mostrar al mundo lo que hacemos o lo que nos gusta a través de las redes sociales. Y yo me pregunto ¿eso es bueno siempre?

Como todo en esta vida, es cuestión de medidas. ¿Compartimos o nos exhibimos?, ¿Mostramos todo?, ¿Y la privacidad, dónde queda?, ¿Qué me quieres contar realmente con lo que cuelgas en las redes?, ¿Qué te sucede?, ¿Cómo está tu vida: llena o vacía? Seguir leyendo