Algunos motivos por los que pedir ayuda profesional

Por mucho que lo deseemos, no es posible -para nadie- vivir una vida perfecta, donde no existan problemas, todo el mundo sea plenamente feliz, nadie muera o se marche de nuestro lado, no se sufra…

Nadie es perfecto

Vivir conlleva la existencia de la imperfección, los errores, el dolor, el sufrimiento. Somos monedas de dos caras (Yin y Yang del taoísmo) y debemos aceptarlo; podemos caer de cara, es más, deseamos caer de cara cada vez la vida nos enfrenta a un nuevo lance… pero las leyes de la probabilidad no funcionan así y de vez en cuando resultará inevitable que en un lance salga cruz.

Cuando esto suceda, podremos optar por enfrentarnos a ese lance negativo u ocultar la cabeza bajo la arena como si de un avestruz se tratara, esperando que al sacarla de nuevo el panorama haya cambiado mágicamente.

Ocultar la cabeza y actuar como si nada pasara no es la solución.

Hay que aceptar que no somos perfectos, ni tenemos la respuesta o solución a todo cuanto suceda; que no podemos controlar cada aspecto de nuestras vidas para que todo marche como deseamos, y tras eso, buscar el mejor modo de hacer frente al problema, dificultad o dolor que nos atenaza.

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El Duelo tras una Muerte por Suicidio: los Supervivientes

Os invito a leer el post que me publicaron en el Blog del Colegio Oficial de la Psicología de Madrid sobre un tema del que tan poco se habla, a pesar de la cantidad de personas afectadas por estas circunstancias.

Tras la buena acogida que tuvo, me animé a inscribirme en la Iª Edición del Premio Blog de Psicología del Colegio y tuve el honor de que mi post fuese valorado por el comité de expertos con la tercera posición.

Es necesario hablar de SUICIDIO, porque hablar de él con responsabilidad y respeto puede salvar vidas e impedir que las de muchos otros queden irremediablemente afectadas para siempre por estas pérdidas evitables.
Estoy muy satisfecha de que desde una institución que representa a mi profesión, hayan querido dar espacio a mi escrito sobre este tema.

PINCHA AQUÍ PARA LEER EL POST.

 

Los fármacos como “muleta”

En numerosas ocasiones explico a mis pacientes con esta frase del título la posibilidad de recurrir a medicación para tratar sus síntomas. Y es que, si pensamos en un daño físico como una fractura de pierna, está claro que una muleta no va a curarnos, pero apoyarnos en ella mientras recibimos otros tratamientos nos ayudará a poder seguir haciendo algunas de nuestras rutinas y a no forzar esa pierna dañada.

Pues con la Salud Mental ocurre lo mismo. Problemas como la ansiedad o la depresión pueden requerir de una ayuda farmacológica para aliviar los síntomas, pero no se resuelven si no se trabaja activamente en comprender qué subyace debajo de esos síntomas y se hacen cambios en nuestra manera de percibir situaciones, sentir y actuar.

Por tanto: NO OS AFERREIS A LA MULETA. Primero hay que valorar si la necesitáis o no, y después averiguar y comprender qué otras cosas son importantes para aliviar/sanar el dolor (y en eso consisten los procesos de psicoterapia).

Os dejo el enlace a un artículo que habla sobre ello:

https://www.innovaspain.com/la-sociedad-espanola-no-sabe…/

¿Cómo elegir un Psicólogo/a?

Cuando una persona se plantea dar el paso de pedir ayuda psicológica son muchas las dudas y temores que surgen:

  • ¿Acudo a la Sanidad Pública, o busco a alguien que atienda en Consulta Privada?
  • ¿Qué será mejor, un psicólogo o un psiquiatra?
  • ¿Cómo puedo estar seguro de que es un buen profesional?

En otros posts trataré de dar respuesta a las dos primeras cuestiones. Ahora quiero centrarme en la que a mi entender es más importante: pues público o privado, psicólogo o psiquiatra, lo fundamental es que la persona que tenga la responsabilidad de ofrecer ayuda terapéutica, sea ante todo eso: PROFESIONAL.

Si tiene interés en conocer cómo elegir con garantías a un psicólogo, siga leyendo este artículo.
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