Entendiendo mejor la empatía

El término “ser empático/a” forma ya parte de nuestro vocabulario general, pero: ¿sabemos realmente que es la empatía?

La empatía tiene unos límites que si no se conocen y se saben manejar adecuadamente, puede dar lugar a frustraciones y a hacernos sentir que hacemos propios los problemas de otros, llegando a sufrir incluso más que quienes tienen ese problema o circunstancia negativa. Por tanto es importante conocer cuál es la dosis justa de empatía que debemos mostrar y no confundirla con otros conceptos ni llevarla a extremos que la hagan poco saludable.

Aquí os dejo el enlace a un artículo que refleja extraordinariamente esta idea. Espero que os guste: EMPATÍA: MANUAL DE USOS Y ABUSOS

Conozcamos mejor el trastorno depresivo

Revisando programas emitidos hace tiempo, me he topado con uno en el que se habla de la depresión, sus síntomas, su tratamiento, cómo afecta a la vida de los pacientes y sus familias, etc.; así como de su relación con la ideación suicida y las muertes por suicidio.

Yo añadiría de forma contundente que los fármacos no bastan, hay que añadir la TERAPIA PSICOLÓGICA para ayudar a las personas a participar activamente en su proceso y recuperación.

El reportaje se titula Vivir entre sombras” y está realizado por RTVE. Podéis acceder a él pinchando en la imagen:

Algunos motivos por los que pedir ayuda profesional

Por mucho que lo deseemos, no es posible -para nadie- vivir una vida perfecta, donde no existan problemas, todo el mundo sea plenamente feliz, nadie muera o se marche de nuestro lado, no se sufra…

Nadie es perfecto

Vivir conlleva la existencia de la imperfección, los errores, el dolor, el sufrimiento. Somos monedas de dos caras (Yin y Yang del taoísmo) y debemos aceptarlo; podemos caer de cara, es más, deseamos caer de cara cada vez la vida nos enfrenta a un nuevo lance… pero las leyes de la probabilidad no funcionan así y de vez en cuando resultará inevitable que en un lance salga cruz.

Cuando esto suceda, podremos optar por enfrentarnos a ese lance negativo u ocultar la cabeza bajo la arena como si de un avestruz se tratara, esperando que al sacarla de nuevo el panorama haya cambiado mágicamente.

Ocultar la cabeza y actuar como si nada pasara no es la solución.

Hay que aceptar que no somos perfectos, ni tenemos la respuesta o solución a todo cuanto suceda; que no podemos controlar cada aspecto de nuestras vidas para que todo marche como deseamos, y tras eso, buscar el mejor modo de hacer frente al problema, dificultad o dolor que nos atenaza.

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Estrés en tiempos de pandemia

Sé que llevaba mucho tiempo sin publicar nada.

Hoy me animo a hacerlo para compartir con todas y todos un libro de reciente publicación por parte de la OMS (Organización Mundial de la Salud) para ayudarnos a gestionar el estrés que estamos viviendo con la pandemia y sus diferentes consecuencias.

Os ánimo a descargarlo (es gratuito) desde la propia página de la OMS y ojearlo.

Os dejo aquí abajo el enlace 👇👇👇:

https://apps.who.int/iris/handle/10665/336218

Photo by Miguel u00c1. Padriu00f1u00e1n on Pexels.com

La música como facilitadora de la conexión con nuestras emociones

Para momentos en los que la vida se hace muy muy cuesta arriba…

Oye la canción de Jarabe de Palo: “Grita” y deja que salga lo que sea que duela, frustre, asuste… Es importante permitirse expresar los sentimientos mal calificados como “negativos”, del mismo modo que es importante permitirse pedir ayuda cuando uno/a no pasa por su mejor momento. Somos seres sociales y por tanto la idea de ser autosuficientes y “poder con todo solos” es un grave error: con cuantos más apoyos contemos, más fácil nos resultará hacer frente a todos los retos que la vida, con toda seguridad, nos pondrá por delante.

Ahh, y dedícale un ratito a pensar en las reflexiones que Pau fue extrayendo de su propia historia y la relación con su enfermedad para valorar más su vida; la VIDA 🙏🎋

La soledad en los duelos

Os comparto mi pequeña aportación a este tema, con un post elaborado a petición de la Asociación de Investigación, Prevención e Intervención del Suicido y Familiares y Allegados en Duelo por Suicidio (RedAIPIS-FAeDS), donde recojo el contenido de una charla que ofrecí a personas en duelo por suicidio sobre la vivencia de la soledad en estos procesos.

Espero que sea de vuestro interés y que os pueda ayudar a ver de otra forma esa soledad, tan difícil de explicar, que se genera tras la pérdida de un ser querido por suicidio y que es extrapolable a otro tipo de muertes.

PINCHA AQUÍ PARA ACCEDER AL POST.

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El Duelo tras una Muerte por Suicidio: los Supervivientes

Os invito a leer el post que me publicaron en el Blog del Colegio Oficial de la Psicología de Madrid sobre un tema del que tan poco se habla, a pesar de la cantidad de personas afectadas por estas circunstancias.

Tras la buena acogida que tuvo, me animé a inscribirme en la Iª Edición del Premio Blog de Psicología del Colegio y tuve el honor de que mi post fuese valorado por el comité de expertos con la tercera posición.

Es necesario hablar de SUICIDIO, porque hablar de él con responsabilidad y respeto puede salvar vidas e impedir que las de muchos otros queden irremediablemente afectadas para siempre por estas pérdidas evitables.
Estoy muy satisfecha de que desde una institución que representa a mi profesión, hayan querido dar espacio a mi escrito sobre este tema.

PINCHA AQUÍ PARA LEER EL POST.

 

Los fármacos como “muleta”

En numerosas ocasiones explico a mis pacientes con esta frase del título la posibilidad de recurrir a medicación para tratar sus síntomas. Y es que, si pensamos en un daño físico como una fractura de pierna, está claro que una muleta no va a curarnos, pero apoyarnos en ella mientras recibimos otros tratamientos nos ayudará a poder seguir haciendo algunas de nuestras rutinas y a no forzar esa pierna dañada.

Pues con la Salud Mental ocurre lo mismo. Problemas como la ansiedad o la depresión pueden requerir de una ayuda farmacológica para aliviar los síntomas, pero no se resuelven si no se trabaja activamente en comprender qué subyace debajo de esos síntomas y se hacen cambios en nuestra manera de percibir situaciones, sentir y actuar.

Por tanto: NO OS AFERREIS A LA MULETA. Primero hay que valorar si la necesitáis o no, y después averiguar y comprender qué otras cosas son importantes para aliviar/sanar el dolor (y en eso consisten los procesos de psicoterapia).

Os dejo el enlace a un artículo que habla sobre ello:

https://www.innovaspain.com/la-sociedad-espanola-no-sabe…/

NO al “fast love”

Debo confesar que no soy nada fan de las celebraciones “inventadas” con fines consumistas, como es el San Valentín que ayer se celebraba en toda España y cuyo origen se remonta a los años 40 del siglo pasado como campaña para incrementar las ventas por parte de unas Galerías comerciales muy conocidas en aquella época y hoy día ya desaparecidas.

Así que quiero acercaros un escrito original de Virginia Gawel, que desde mi punto de vista ha encontrado una excelente forma de expresar la verdadera esencia de esto que llamamos AMOR.

EL AMOR DE COCCIÓN LENTA (y un poema de Lennon)

La publicidad, el cine, las novelas… nos confunden. A ver… ¿Has probado las sopas instantáneas? Un poco de agua, revolver, y… listo! Bien: nos han hecho creer que el Amor también es así, instantáneo. Dos que se atraen en los primeros diez minutos de la película, transitan cuatro días o dos meses con encendidas miradas que se cruzan… y ya está! Entonces se dicen las ineludibles palabras: “Te amo”. No, no, no! Corte, señor Director! Ese guión está mal escrito!

El Amor no es una sopa instantánea: es una comida compleja, de cocción muy, muy lenta… Es más: nos han hecho creer que “cuando el Amor aparece” es como si estuvieras ante una mesa con mantel blanco y velas encendidas, y un Alguien anhelado te lo fuera a servir en bandeja de plata. Pero… ya lo sabías, verdad? No te lo dan así: la vida te trae sólo una cesta rústica con muchos ingredientes. Y tendrás que trabajar arduamente con ellos: llorar pelando cebollas, mascar amarguras, quemarte, equivocarte en la mezcla y tirarla una y cien veces. Hasta que quizás logres cocer el manjar. Y puede que tenga fecha de vencimiento. Pero puede ser, en cambio, que hayas logrado gestar con el otro un alimento no-perecedero: en la India hay una palabra que es prema = devoción del uno hacia el otro. Amor Consciente.

A medida que corta, pela, revuelve… cada cocinero se va transformando. Pues es más que cocina: es Alquimia! Y eso tiene un valor extraordinario, porque aunque lo cocido, al final, no fuera comido ya por nadie, -si el vínculo se malograra-, hay algo que justifica plenamente esa tarea: que el cocinero pueda salir del vínculo más maduro, más crecido… más sabio.

En ese caso, la experiencia que haya desarrollado implicará una pericia que le quedará disponible para sí mismo, pues se podrá perder o arruinar el objeto de amor, pero el Amor, jamás: es una habilidad que queda dentro de uno. Sí: saber amar requiere de entrenamiento. (Nunca nos lo dijeron!) Y cuando se dé una nueva ocasión es posible que ese cocinero, antes torpe, compruebe que se ha ido convirtiendo en un verdadero chef: sabe distinguir mejor los ingredientes nobles de los potencialmente tóxicos, sabe descartar una mala poción a tiempo, sabe, cuando el potaje es bueno, tenerle paciencia al fuego lento para que no se arrebate con demasiada intensidad…

De eso se trata, señor Director, señor guionista: que el Amor es una construcción, ladrillo a ladrillo. Todos lo sabemos en relación a la amistad: para que uno diga “Es mi mejor amigo”, ¿cuántos años tienen que haber pasado? ¿Cuántas pruebas superadas juntos? Entonces: si decimos que una pareja es “más que una amistad”, ¿cómo puede uno afirmar a los quince minutos de iniciada su propia película “Es el hombre (o la mujer) de mi vida” ? Esa falta de realismo produce inevitablemente DOLOR. Pero ese dolor puede hacer que comprendamos que el Amor no es como nos lo dijeron. Que necesitamos tirar a la basura nuestras insensatas creencias sobre lo que supuestamente es el Amor. Que ese raro manjar sólo puede elaborarse con tiempo y con trabajo interno: explorar un vínculo nuevo hasta conocerlo, y, sobre todo, conocerse a sí mismo a través de ese vínculo. Eso es el Amor Consciente.

Escuchemos nada menos que a John Lennon decirlo así:

Nos hicieron creer que el “gran amor” sólo sucede una vez, generalmente antes de los 30 años.

No nos contaron que el amor no es accionado, ni llega en un momento determinado.

Nos hicieron creer que cada uno de nosotros es la mitad de una naranja, y que la vida sólo tiene sentido cuando encontramos la otra mitad. No nos contaron que ya nacemos enteros, que nadie en nuestra vida merece cargar en las espaldas la responsabilidad de completar lo que nos falta. Las personas crecen a través de la gente.
Si estamos en buena compañía es más agradable.

Nos hicieron creer en una fórmula llamada “dos en uno”: dos personas pensando igual, actuando igual… ¡que era eso lo que funcionaba! No nos contaron que eso tiene un nombre: anulación. Que sólo siendo individuos con personalidad propia podremos tener una relación saludable.

Nos hicieron creer que el casamiento es obligatorio y que los deseos fuera de término, deben ser reprimidos.

Nos hicieron creer que los lindos y flacos son más amados.

Nos hicieron creer que sólo hay una fórmula para ser feliz, la misma para todos, y los que escapan de ella están condenados a la marginalidad. No nos contaron que estas fórmulas son equivocadas, frustran a las personas, son alienantes, y que podemos intentar otras alternativas.

Ah, tampoco nos dijeron que nadie nos iba a decir todo esto: cada uno lo va a tener que descubrir solito. Y entonces, cuando estés “enamorado de ti mismo” podrás ser feliz y te enamorarás de Alguien.

Vivimos en un mundo donde nos escondemos para hacer el amor aunque la violencia se practica a plena luz del día.